martes, 31 de julio de 2012

048 MITOLOGIA Las Cuatro Bestias Sagradas


MITOLOGIA JAPONESA.
Las cuatro Bestias Santas o Sagradas

1. Byakko

La palabra japonesa “Byakko” significa “luz blanca” y es el nombre que se le da al gran tigre blanco que representa al oeste (las 4 bestias representan los puntos cardinales) y simboliza al elemento viento y al otoño. Si bien las bestias sagradas forman parte de la tradición japonesa, su origen se remonta a la antigua China. Los chinos lo llamaban el tigre blanco y constituye una de las 4 constelaciones chinas. Durante la dinastía Han, en China se creía que el tigre era el rey de las bestias, y se decía que al cumplir los 500 años su cola adquiría un color blanco. El tigre blanco solo aparecía en tiempos de paz y dado que el blanco representa el oeste, se lo considera la bestia mitológica guardiana del oeste.

2. Genbu

Esta criatura mitológica posee la apariencia de una tortuga y una serpiente. Su origen se debe a una de las 4 constelaciones chinas, a la que llamaban Tortuga negra o Tortuga del norte, por ende representa al norte y al invierno también. En china, la tortuga y la serpiente, eran consideradas criaturas espirituales que simbolizaban longevidad. Debido a la gran influencia china, en Japón los títulos honoríficos poseían imágenes de tortugas. Cuenta la leyenda, que las tortugas hembras, al no poder unirse a los machos, lo hacían con serpientes, lo cual produjo el enojo de las tortugas macho y evitaron acercarse a ellas. Es por esto que dejo de usarse la tortuga como símbolo de buena suerte.

3. Seiryu

En la mitología japonesa se le dio este nombre al dragón azul del este. Simboliza el agua y la primavera. Al igual que las demás bestias, su origen se debe a las 4 constelaciones chinas. En Japón, Seiryu es uno de los espíritus guardianes que protegía la ciudad de Kyoto sobre el este. El templo de Kiyomizu, en dicha cuidad, representa a Seiryu existiendo otros 3 templos para las demás bestias. En 1983, la tumba de Kitora fue hallada en la aldea de Asuka. Los cuatro Guardianes fueron pintados en las paredes, en las direcciones correspondientes a los puntos cardinales que representan y varias constelaciones en el techo.

4. Suzaku

Ave fénix que representa al sur y al fuego. Forma parte de las 4 constelaciones chinas y simboliza al verano.

viernes, 27 de julio de 2012

047 COCINA JAPONESA (costumbres)


COCINA JAPONESA.
(algunas costumbres)

Cuando alguien te invita a su casa a comer, esta bien visto llevar un presente, preferiblemente algo de comer ó un dulce, (lo salado tiene mala suerte).

A la hora de servir, si hay mucha gente, pasan primero las señoras y los niños a servirse el plato y después pasan los hombres.

Cuando una persona va andando por la calle o en un vehículo de transporte colectivo es de mala educación ir comiendo, indicaría falta de respeto a sus semejantes por la posibilidad de ensuciar el sitio.

Cuando va a visitar a alguien al hospital es mejor llevarle frutas o flores, nunca una planta en maceta ya que existe la creencia de que trae mala suerte y que no va a recuperar la salud.

Cuando se entra a una casa como invitado hay que quitarse los zapatos y ponerse unas zapatillas, que se vuelven a cambiar por otras en la cocina y el baño, esto se hace por respeto por la limpieza y la concepción de zonas puras e impuras relacionadas con los alimentos y los desechos.

Para servir una comida formal es indispensable hacerlo sobre una bandeja para cada persona individualmente sobre la mesa.

Un plato, económico, llamado Ramen, consiste en un caldo de soja al que se le echa pasta, verduras y carne de cerdo o pollo, esta pasta se debe comer con palillos sorbiendo y haciendo ruido con la boca en señal de que está sabroso, gustoso y que está satisfecho.

El alimento básico de la población consiste en Miso o sopa de pasta de soja fermentada, verduras y arroz blanco, se le llama generalmente “comida de pobre” porque el que no tenga más realmente está mal económicamente.

El arroz japonés siempre se sirve solo en un pequeño tazón, como ya se mencionó, al comerlo se debe levantar el recipiente con la mano y llevarlo cerca de la boca para introducir su contenido con los palillos.

Su condición insular y la carestía de la carne, tanto de vacuno como de caballo, llevaron al pueblo japonés a consumir pescado y junto al arroz, convertirlo en el eje central de su dieta.

martes, 24 de julio de 2012

046 CEREMONIA DEL TÉ (Estilo Soan)


CEREMONIA DEL TÉ
(estilo Sōan).

"Sōan" significa "cabaña de pasto" y se refiere a características típicas encontradas en muchas de las casas de té. Fue influenciado por el estilo Shoin.

La Kano Shoju-an consta, como la mayoría de casas de té, de dos elementos: el jardín y el edificio en sí. Materiales muy sencillos conforman el jardín, que a pesar de ello se encuentra cuidadosamente diseñado. El camino de piedras o “roji”, en el cual destaca una piedra mayor a la entrada, los senderos de gravilla, los islotes de paja finamente arreglados, la piedra para despojarse del calzado (kutsunugi ishi), son parte de un complejo pero sutil micro cosmos que rodea la casa de té.

El sistema constructivo de la casa utiliza paredes y columnas de bambú, recubiertas con barro y techos de paja de arroz.

Delante de las ventanas, se hallan unas pantallas suspendidas de paja trenzada, las cuales son un artificio climático, ya que protegen de la incidencia del sol en días calurosos, pero sin impedir el paso de la brisa, y pueden ser retiradas en invierno.

En su interior, el espacio fluye entre los diferentes ambientes con armonía y flexibilidad.

Las finas pantallas corredizas (shoji), que son una retícula de madera que enmarcan papel de arroz), las terrazas, las generosas ventanas y la simpleza y liviandad de los materiales ayudan a establecer un vínculo muy estrecho entre el espacio interior y el ambiente exterior. De hecho, el exterior es utilizado como un "cuadro vivo" ya que la ventana enmarca la vista al ubicarse a una altura y posición determinada.

La iluminación, tenue pero focalizada contribuye a realzar la atmósfera de meditación propia del recinto. Al interior de la casa, nos recibe un ambiente semi público de piso de piedra, donde los visitantes esperan su turno para participar en la ceremonia. Como muchas de las artes japonesas, el chadō es un arte participativo y se lleva a cabo en un ambiente especial. Tras deslizarse una mampara, una graciosa  maiko o aprendiz de geisha nos invita a pasar al salón de té, donde hay una hornacina (tokonoma). Normalmente las salas de té son de piso de tatami o esteras de paja finamente trenzada, pero también pueden ser de piedra. En él se encuentran dispuestos los utensilios para la ceremonia.

En una esquina (Tamae de datami), se lleva a cabo la preparacion del té.

Las visitas nos ubicamos en un área opuesta (Kyaku datami). Mientras la maiko lleva a cabo la preparación del té, una asistente nos entrega un dulce japonés llamado warabimochi, de consistencia pastosa, apariencia suave pero sabor agradable, hecha de arroz y legumbres. Posteriormente se nos sirve un té verdoso, espeso y algo amargo (ocha), en un pote circular finamente trabajado en laca (chawan). El chawan es entregado girando aproximadamente 180 grados en 3 pequeños movimientos, con objeto de admirarlo y darlo a admirar. Luego de una respetuosa venia, el huésped gira el pote en sentido inverso y procede a ingerir la infusión. Los chawan serán recogidos previas otras respetuosas reverencias.

A un occidental, le sobrecoge la solemnidad, elegancia y maestría con la que ésta se lleva a cabo. Transmite paz, sosiego y al mismo tiempo admiración por la exquisitez, fina estética y armonía en la delicada coreografía que conlleva su preparación y ejecución.

Para un japonés, sin embargo, el Chadō es una condensada y estilizada versión de la vida cotidiana.

viernes, 20 de julio de 2012

045 LOS SIETE DIOSES DE LA SUERTE


Tradiciones Japonesas.

Dioses - Amuletos - Engi-mono (Los siete dioses de la suerte)


Los siete dioses de la suerte.
El dios Ebisu es la única deidad japonesa entre los siete. Éste es el dios de la fortuna, la riqueza y los negocios y normalmente lleva consigo una caña de pescar y un pescado, símbolo de abundancia en la comida. Es el dios de los pescadores, los agricultores, los mercaderes, los ejecutivos y los extranjeros.

La única mujer entre los siete, la diosa Benzaiten (también conocida como Benten) es la diosa de la música, la elocuencia, las artes y la literatura. Esta diosa, que siempre lleva consigo un instrumento de cuerda llamado biwa, y que a veces aparece en compañía de una serpiente blanca, es la diosa de los artistas, los escritores, los bailarines, los pintores, los escultores, etc.

El dios Daikokuten, siempre sonriente y de piernas cortas, es el dios de la riqueza y la prosperidad. Vestido al estilo chino, lleva un saco repleto de objetos de valor. Es el patrón de los artistas, granjeros, hombres de negocios, banqueros y financieros y se le conoce por ser un buen cazador de demonios.

Fukurokuju es el dios chino de la sabiduría, la felicidad, la riqueza y la longevidad. Es fácilmente reconocible por su gran cabeza, que ocupa casi la mitad de su cuerpo. Se dice que le gusta jugar al ajedrez y por ello es el patrón de los jugadores de ajedrez, los creadores de relojes y los atletas.

Hotei, también conocido como "el Budha sonriente", es un dios calvo, regordete y muy sonriente. Éste es el dios de la satisfacción y el comercio, el guardián de los niños y el patrón de los adivinos y los camareros. Lleva consigo una gran bolsa que contiene un buen número de artículos necesarios para el día a día. La tradición dice que acariciar su barriga –símbolo de generosidad- trae buena suerte.

Bishamonten, el dios protector, era en realidad un misionario budista, aunque a veces se le confunda con el dios de la guerra por su apariencia. Vestido con armadura y casco, en una mano tiene una torre que simboliza la fe y en la otra una espada que defiende la fe y le convierte en el perfecto guardián contra la maldad. Es el dios de la dignidad y de la buena fortuna, la riqueza, la felicidad, la bondad y la fe.

Jurojin es el dios taoísta de la prosperidad y la longevidad. Siempre lleva consigo un pergamino y un bastón que según la leyenda contiene toda la sabiduría del mundo. Es el dios de los profesores, los científicos, los matemáticos y los maestros.

La tradición dice que en Nochevieja, los siete dioses llegan juntos a tierra a bordo de su barco del tesoro (llamado takarabune en japonés) para compartir con todos su felicidad y riqueza. Se dice que si el día 2 de enero uno coloca un dibujo de los siete dioses en su barco bajo la almohada tendrá suerte durante todo el año, siempre que el sueño que tenga sea bueno. Durante las celebraciones de Año Nuevo, es tradición también el shichifukujin meguro, peregrinar a diferentes templos dedicados a los shichifukujin para conseguir buena suerte y prosperidad para el año que entra. Hay que decir, que existen unos 81 caminos de peregrinaje por todo Japón. Otra tradición es acariciar la cabeza y los hombros de las estatuas del dios Daikoku (el dios de la riqueza y la prosperidad) o la barriga del dios Hotei que hay en los templos japoneses; hacerlo llevará riqueza y prosperidad laboral. Asimismo, es muy famoso el Ebisu matsuri (festival del dios Ebisu) que se celebra en muchos templos japoneses a principios de año. Los japoneses acuden en masa a comprar hojas de bambú con amuletos, que se cree otorgan buena vida a los negocios.

martes, 17 de julio de 2012

044 HAIKU



Sobre las hojas verdes
Que cubren la montaña
El sol pasea

                                                              Masaoka Shiki.

viernes, 13 de julio de 2012

043 ÔRYÔKI (Comer en la tradición zen)


ÔRYÔKI.
Comer en la tradición Zen

Esta palabra se compone de tres kanji:

Ô: La respuesta del receptor al ofrecimiento de la comida
Ryô: Una medida, la cantidad a recibir.
Ki: El cuenco

Puede traducirse como “aquello que contiene lo justo y necesario”

Los ôryôki son los cuencos utilizados tradicionalmente en las comidas de los monasterios zen. Se pueden utilizar hasta cinco, pero tres son los básicos: Un cuenco grande y redondeado como la cabeza de Buda (zuhatsu), con los bordes recogidos en el que se sirven los alimentos líquidos como sopas o té. Y otros dos mas pequeños que entrán en el primero y que encajan uno dentro de otro al ser guardados, y se utilizan para contener las comidas sólidas. El conjunto se completa con unos palillos (hashi), una cuchara (pues los labios no pueden tocar el cuenco de Buda) y una espátula (setsu) para limpiar los cuencos, ademas de servilleta, salvamanteles y fundas, que luego serviran para guardarlo todo en un ritual preciso que nos recuerda en muchos aspectos a la ceremonia del té.

                Cuando usamos los ôryôki, seamos monjes o laicos, compartimos la enseñanza transmitida desde Buda a través de todos los maestros, hasta nosotros, en la misma tradición de la transmisión del cuenco y la túnica como las únicas cosas necesarias para mantener la vida (ropa/refugio y alimento).

El concepto de ôryôki va mas allá de los objetos físicos. Incluye también en estricto protocolo que incluye infinidad de gestos, la recitación de sutras, y la adecuada actitud mental, siendo así una continuación del zazen (meditación sentado). Se come solo lo justo, en silencio, sin hacer ruído, con una actitud de agradecimiento hacia los alimentos y hacia todos los que han contribuido en su elaboración.

AAS


PD: Un pequeño video sobre la comida "sotozen" que os va a gustar
http://global.sotozen-net.or.jp/spa/photos_videos/cooking/player-omotenashi.html





martes, 10 de julio de 2012

042 ETA (Parias del Japón)


ETA
Parias del Japón.

Los eta (穢多) fueron un grupo social desclasado en la época de Tokugawa (siglo XV) cuando se establecieron oficialmente las 4 clases o castas japonesas que por orden eran:

1. Samurai o guerreros ( shi que literalmente se traduce por señor o caballero). Se dice que pudieron llegar a representar el 5% de la población.
2. Agricultores ( nō)
3. Artesanos ( kō)
4. Mercaderes ( shō)

Y de hecho, el sistema es conocido por ello como ShiNōKōShō (士農工商). Este sistema como muchas otras cosas en Japón fue importada de China donde se estableció por influencia del clásico confunciano "Anales de Primavera y Otoño".

Como en la mayoría de los sistemas de castas (mibun seido 身分制度 - sistema de castas), más allá de la impermeabilidad de las clases suele existir una casta que es considerado desclasados y parias. En el Japón feudal, aparte de los indígenas de las regiones septentrionales existían dos infraclases. La primera de ellas era los ya nominados eta y la segunda era la de los hinin (非人 que se traduce por no humanos). Mientras que los hinin eran segregados por su condición de ex-convictos o vagabundos también incluían profesiones como las de barrendero o bufón. Los eta se caracterizaban especialmente por formar parte de un grupo de profesiones relacionados con la muerte como sepultureros, verdugos, carniceros o trabajadores del cuero. Es posible que sea sorprendente que dichas profesiones sean consideradas como indignas, pero en la época feudal el budismo japonés influenciaba mucho la vida social y denigraba todo lo que tuviera que ver con la muerte de personas y animales y por otro lado el Shinto que influenciaba en las raíces japonesas en el sentido del kegare ( que se traduciría por deshonra o más literalmente suciedad). En ese sentido, la clase aristocrática no comía carne y era símbolo de barbarie y de falta de conciencia de salud e higiene. Y por ello, en oposición, eran los eta los que sí que disponían de una dieta más cárnica y con un menú que era considerado indigno de un aristócrata por ello a veces eran conocidos como “comedores de ajo”.

Literalmente eta se compone de 2 kanji, el primero de ellos que se lea kega y se traduce por suciedad o deshonor y que se lee ooi y se traduce por montón o grupo. Por ello los eta eran un grupo de sucios o deshonorables. Los eta eran segregados socialmente hasta el punto que vivían en propios asentamientos alejados de los núcleos de población. Esta segregación incluso era guardada y contenida espacialmente para que no hubiera ningún tipo de encuentro entre ellos y el resto de las clases. De hecho una frase popular decía que los eta valían 1/7 parte de lo que vale una persona normal.

Además de la segregación social, también se veían expuestos a una segregación moral. Los templos de culto no podían ser los mismos y mientras que los budistas eran renombrados tras su deceso con nombres religiosos (conocidos como kaimyō 戒名) ellos eran llamados por nombres deshonorables como bestia, innoble, sirviente, etc. Su aislamiento hacía que no fueran considerados para el pago de tasas pues no podían tener posesiones de campos de arroz. Algunos de ellos eran llamados de kawaramono (河原者 que se traduce por persona de los campos en los ríos) porque vivían en bancales cerca de los ríos que no podían hacerlos campos de arroz.

Los historiadores no han sabido dilucidar si los eta fueron segregados originalmente o fue consecuencia social de sus actividades. No obstante, a pesar del tiempo pasado, aún hoy se mantiene esta discriminación. Ahora sus descendientes son llamados de Burakumin (部落民 que se traduce por gente de las aldeas ya que sus asentamientos eran llamados de Buraku). Hoy en día está formado por 3 millones de habitantes en Japón y representa la segunda minoría más grande después de los descendientes Ainos. Aunque existen partidos e iniciativas para acabar con la lacra de la discriminación racial, aún hoy día existen registros como los koseki (registros familiares gubernamentales) en los que empresas o familias pueden buscar la profesión de los antepasados para establecer lo apropiado o no para contratar o casar.

Extraído de un blog de Luis Nogueira Serrano

viernes, 6 de julio de 2012

041 IDIOMA JAPONES (algo de Historia)


IDIOMA.
(Historia)

El idioma japonés en su origen no tenía escritura propia; debido a la proximidad al continente Japón sufrió una “invasión cultural”, la cual se produjo en dos fases, una se produjo en el siglo III a través del Confucionismo (un sabio coreano introdujo la cultura china a través de esta religión), y la otra en el siglo VI, esta vez a causa del Budismo; los japoneses  utilizaron las letras chinas para escribir su idioma y su literatura, extremo este que empezó a ocurrir alrededor de los siglos IV y V de nuestra era. Las primeras escrituras que Japón adopto de China fueron los caracteres vinculados al Budismo.

Una vez introducidos los kanji (ideogramas), el SHO DO (caligrafía) tuvo una acelerada difusión durante los 80 años que duro el periodo Nara (710-794), en paralelo al afianzamiento del Budismo.

Si bien en un principio resulto apropiado el uso de las letras (kanji) chinos, que no nos olvidemos responden a conceptos o ideas, estos se pronunciaban de distinta manera (ya que se pronunciaban en japonés) por lo que se creaban muchas dificultades, al encontrarnos ante un ideograma (kanji) que tenia un mismo significado en China que en Japón pero que se pronunciaba de distinta manera. Debido a esto hace unos mil años en la Era Heian (siglo IX), los japoneses desarrollaron a partir de letras chinas dos formas de escrituras silábicas (esto es que no se ajustan a la idea, sino a como se pronuncian), la denominada Hiragana, y la denominada Katakana, mas conocidas como Kana.

Por lo tanto a partir de la Era Heian los japoneses han usado tres tipos de letras o formas de escritura en su idioma: Kanji, Hiragana y Katakana. Ya en el siglo X estas escrituras se habían difundido por todo Japón popularizándose su uso por la clase alta; fueron las mujeres las que adoptaron mayoritariamente el Kana (Hiragana y Katakana), al encontrar aquí una mayor facilidad y libertad para expresar sus sentimientos.

Al basar su escritura en kanji (ideas) cabria indicar que para un japonés “entender” significa dividir, separar (esas ideas), mientras que para un occidental “entender” significa comprender, esto es ver en conjunto

Japonés: Separa para entender (analiza)
Occidental: Junta para entender (sintetiza)

miércoles, 4 de julio de 2012

040 TEATRO NOH


EL TEATRO NOH


El teatro Noh o Nô japonés es una de las manifestaciones teatrales más exquisitas del mundo. Altamente codificado y estandarizado, va dirigido a un público entendido que disfruta con una puesta en escena minimalista sobre la que se desarrolla un espectáculo colorista de danza y canto dando primacía a los trajes, las máscaras y los movimientos.

Todas las manifestaciones de teatro japonés (también el kabuki o el bunraku), al igual que sucede con la dramaturgia autóctona de India, China o Corea, comparten un formato similar que someramente, se pueden resumir como una amalgama o mezcla de ceremonias rituales cortesanas con bailes populares; en los que priman la música, la danza, el canto, la poesía y los exagerados gestos y gesticulaciones. El actor se erige en único protagonista del espectáculo con un sorprendente uso de la voz y del cuerpo, sometidos ambos a un duro entrenamiento desde la infancia; en todas estas manifestaciones teatrales es fundamental la tradición y la transmisión de los conocimientos entre los diferentes miembros de las sucesivas generaciones de una misma familia; siendo unos espectáculos muy codificados y altamente simbólicos, con escenarios vacíos, pero de una gran riqueza de vestuarios, maquillajes y máscaras; se suele recurrir al travestismo, ya que las mujeres, históricamente, tenían vetado el acceso a las tablas y, por último, la puesta en escena, en cuanto a escenario se refiere, es casi inexistente.

El fascinante y extraño espectáculo de Nô es definido de la siguiente manera: “Por su parte, el Nô, todavía cercano al mundo del rito, muestra un espectáculo solemne y refinado en el que los dioses y los espíritus son frecuentes, con gran presencia de lo fantasmal; destacan la calidad y la belleza del vestuario sobre un escenario vacío, sin telón, con un estilizado pino pintado sobre el panel del fondo; un coro sentado en escena y una pequeña orquesta de dos o tres tambores y una flauta proporcionan ambiente sonoro a una actuación que conjuga danza, canto y poesía” (Rubiera e Higashitami en “Introducción” a Tratado sobre la práctica del teatro Nô y cuatro dramas Nô de 1999, página 20).

La espiritualidad del pueblo japonés se ha ido conformando a lo largo de los siglos por un constante sincretismo de filosofías y religiones diversas (tao, sintoismo, budismo, etc.) y a veces dispares, que, en esencia y por buscar un nexo en común, intentan situar al hombre de una manera adecuada en su relación con la naturaleza. Esto, por un lado, lleva a una moral sujeta, en principio, a unas normas de conducta espontáneas propias de un corazón puro pero, por otro lado, se han ido ritualizando de una manera tal que cualquier relación o ejercicio de la cotidianidad más elemental se convierte en protocolo o ceremonia complicada. Esto, unido a una especial percepción del tiempo en el que el mundo es concebido de modo cíclico sin principio ni fin y en el que solo podemos aspirar a la percepción completa de los instantes –de hecho, ésta es la filosofía profunda que anima la estética del haiku-, conlleva que, en cualquier manifestación artística japonesa, sea muy difícil el deslindamiento claro entre lo estético y lo religioso.

Estas características de la percepción estilística y anímica del pueblo nipón, aunque expresadas de manera somera, son fundamentales para entender el exquisito y la vez complicado teatro Nô o Noh, el cual surge precisamente cuando se está conformando el carácter plástico y expresivo de toda una nación.

Extraido de un blog de Candela Vizcaíno